El congresista republicano Max Miller, cercano aliado del presidente Donald Trump, se encuentra en el centro de una controversia política y judicial tras las graves acusaciones de violencia doméstica presentadas por su exesposa Emily Moreno, hija del senador de origen colombiano Bernie Moreno. El caso, revelado en una investigación publicada por The New York Times, ha generado una fuerte presión sobre el legislador y podría impactar su futuro político.
De acuerdo con los documentos judiciales revisados por el diario, Emily Moreno denunció que durante su matrimonio fue víctima de múltiples episodios de violencia física. Entre las acusaciones figuran que Miller presuntamente le arrojó agua hirviendo sobre el pecho y el abdomen, la empujó contra una pared golpeándole la cabeza y, en otro incidente, le apuntó con un arma de fuego en la cabeza. Además, asegura que el congresista fracturó la clavícula de la hija de ambos, de dos años, causándole también una lesión en el hombro.
El representante republicano ha rechazado de manera categórica todas las acusaciones. Miller sostiene que las denuncias son falsas y asegura que su exesposa enfrenta problemas de salud mental y ha emprendido una campaña para afectar su carrera política. Asimismo, presentó una demanda por difamación y afirmó que la lesión sufrida por la menor fue consecuencia de una conducta imprudente de Emily Moreno. Hasta el momento, ninguna de las acusaciones ha sido resuelta por un tribunal.
La polémica adquiere una dimensión política debido a la estrecha relación entre Miller y Donald Trump. Durante el primer mandato del líder republicano, Miller integró su equipo como responsable de la avanzada presidencial y posteriormente recibió su respaldo para llegar a la Cámara de Representantes por Ohio. En 2022, el entonces expresidente asistió a la boda de Miller y Emily Moreno, celebrada en su club de golf de Bedminster, en Nueva Jersey, junto a otros reconocidos aliados republicanos.
El escándalo también ha comenzado a generar inquietud dentro del Partido Republicano. Según el reporte de The New York Times, sondeos internos y encuestas demócratas muestran que el distrito que representa Miller, considerado hasta hace poco seguro para los republicanos, ahora aparece mucho más competitivo. Incluso, algunos dirigentes del partido analizan la posibilidad de reemplazarlo como candidato antes del cierre oficial de inscripciones.
Las reacciones no se hicieron esperar. La organización Giffords, fundada por la excongresista Gabby Giffords, exigió la renuncia inmediata del legislador. “El Congreso no es lugar para abusadores violentos que atacan a su familia y le apuntan con un arma a la cabeza de su esposa. Max Miller debe renunciar ya y, si se niega, la Cámara debe expulsarlo”, afirmó Emma Brown, directora ejecutiva de la organización, en declaraciones recogidas por The New York Times.
Mientras tanto, el senador Bernie Moreno ha evitado pronunciarse públicamente sobre las denuncias. Un portavoz indicó que la prioridad del legislador es “la seguridad y el bienestar de su hija y su nieta”, aunque aclaró que no abordará el caso a través de los medios de comunicación. El silencio de buena parte de los líderes republicanos también ha llamado la atención, en medio de un escándalo que continúa desarrollándose y cuyo desenlace judicial aún está pendiente.
















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