En un giro inesperado dentro del panorama político colombiano, la escritora y exactriz de cine para adultos Amaranta Hank logró un escaño en el Senado de la República tras las recientes elecciones legislativas. La cucuteña, cuyo nombre real es Alejandra Omaña, hará parte del Congreso por el Pacto Histórico, luego de ubicarse en la casilla 23 de la lista cerrada de esta colectividad, que hasta el momento alcanza 25 curules en la cámara alta.
La elección se dio luego de que Hank obtuviera cerca de 16 mil votos en la consulta interna realizada en octubre pasado, lo que le permitió ingresar en la lista del partido oficialista. En total, más de 19 millones de votos válidos se registraron en las elecciones legislativas, de los cuales alrededor de 4,4 millones favorecieron al Pacto Histórico, consolidándolo como la primera fuerza política en el Congreso.

El nuevo Congreso estará integrado por 183 representantes a la Cámara y 103 senadores, en un escenario que mezcla figuras tradicionales con nuevos liderazgos provenientes de distintos sectores sociales, movimientos ciudadanos y regiones del país. Entre esas nuevas caras destaca Hank, quien ocupará por primera vez un cargo público.
Aunque su trayectoria política es reciente, la cucuteña ya era una figura conocida en el país por su carrera en la industria del cine para adultos, así como por su trabajo como escritora y activista. A lo largo de los años ha mantenido una postura ideológica progresista que ha defendido públicamente en distintos espacios de debate y en redes sociales.
Tras ser objeto de críticas y recordatorios sobre su pasado, Hank se pronunció a través de su cuenta en la red social X, donde explicó los contextos difíciles que marcaron su juventud. “En días pasados estaban diciendo que yo ‘trabajé con narcotraficantes’ y mostraron como una gran investigación un video que estuvo muchos años en YouTube. Compañeros: no descubrieron nada, escribí un libro sobre eso y he hablado en decenas de pódcasts”, afirmó.
En su mensaje también relató que creció en Villa del Rosario, Norte de Santander, en medio de un entorno marcado por la violencia del conflicto armado. Según explicó, su experiencia personal la llevó a buscar un camino diferente a través de la educación y la escritura. “Fue vivir en ese conflicto lo que me llevó a ser progresista, porque fue en medio de una clase de la universidad que descubrí que mi realidad tan violenta se llamaba conflicto armado”, señaló, al recordar que incluso tuvo que abandonar su ciudad en varias ocasiones debido a amenazas.
















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